El egoísmo suele disfrazarse de ayuda o complacencia cuando, en realidad, deseo cambiar el destino y lecciones de otros.

En mi recuperación, he necesitado aprender a redefinir ciertas cosas. Como codependiente, por ejemplo, mi reacción primera ante el sufrimiento de quienes quiero es tratar de mitigarlo a toda costa y -con frecuencia- sin esperar por el consentimiento de la persona que yo percibo que sufre.

Esto, he aprendido, es egoísta porque lo que yo no soporto es MI sufrimiento cuando MI percepción y MI grandiosidad quieren cambiar el destino ¡e incluso las lecciones! de otras personas a través de control frecuentemente disfrazado de ayuda o complacencia.

Renunciar a mi egoísmo, definido de esta manera, no significa que mi empatía y generosidad desaparezcan. Significa, casi siempre, que cuando necesito o deseo cambiar la experiencia de alguien debo reflexionar profundamente sobre mis motivos y cuidarme de interferir con los aprendizajes y voluntad de otros.

La mayor parte de las veces esto significa quitarme del medio. Otras veces significa, además, actuar sin esperar resultados  específicos o agradecimientos y simpatías, confiando que Dios tiene todo bajo control. Sin excepción, debo recordarme que soy responsable por mis esfuerzos, no por los resultados y que soy humana, así que aprendo equivocándome.

No es difícil adivinar que para ver mis motivos necesito un montón de ayuda que Dios me manda a través de otras personas en recuperación. No existe algo como una “talla única” en las respuestas a mis dilemas ¡ya quisiera yo!

Entonces, por ejemplo, si tengo una amiga que continuamente  pierde sus trabajos por conflictos personales no es mi papel señalarle lo que yo pueda ver y creo que es invisible para ella, recomendarle que busque ayuda o buscarle un trabajo con gente chévere (interferencias todas que yo hubiera intentado en el pasado) sino respetar su proceso. En cambio, quizás pueda orar con mi corazón abierto y, nuevamente,  la confianza de que Dios no tiene hijastros y que ella está en buenas manos, con sus lecciones a su tiempo.

Volviendo a la definición de egoísmo que he aprendido se resume en la frase “yo quiero lo que quiero cuando lo quiero”.  En español funciona muy bien porque se puede ver la conexión entre “egoísmo” y “ego”.

En el post Pequeño Diccionario de mis Definiciones Prestadas comparto una lista de otros términos redefinidos en mi aprendizaje espiritual que quizás puedan ser de ayuda a otros.

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