
En un post anterior (el Amor, mi Mamá y sus Confesiones) conté cómo algunos de mis libros se conocieron en Venezuela. Hoy quiero hablar de lo que ocurrió después.
Ya había recibido críticas y reseñas reveladoras y satisfactorias de lectoras de mi grupo El Lenguaje de la Serenidad y de algunos amigos, e incluso de desconocidos que compraron los libros en línea y me dieron feedback, por lo cual me siento humildemente agradecida.
Sin embargo, en Venezuela, la principal distribuidora ha sido mi mamá debido a que la plataforma de Amazon —a través de la cual se venden mis libros— es complicada.
La confesión inesperada
Una de las amigas (también vecina) de mi mamá, que vende comida, cuida a sus nietos y aun así la atiende con generosidad, se hizo con unos ejemplares de Sufrimiento Innecesario y El Libro de mi mamá. Los llevó prestados casi como un gesto de cortesía, pues cuesta imaginar que alguien con tantas ocupaciones encuentre tiempo para leer.
Pero esa mujer los leyó. Y cuando mi mamá le pidió devolverlos, confesó algo que me dejó demudada de ternura: hasta ahora nunca se había considerado lectora. Sin embargo, mis libritos —con su letra grande, sus páginas aireadas y sus portadas sencillas— le habían abierto un mundo. Descubrió que necesitaba leer, que en esos libros halló algo que no le pasa con la televisión y que el tiempo dedicado a leer vale la pena para visitar otros mundos, divertirse y hasta comprender temas preocupantes.
El valor de lo material y lo humano
Entonces recordé lo que dice Manuel Vilas: la materialidad de la escritura importa; los mandamientos fueron solamente diez porque se escribieron en piedra. Por lo mismo, entendí que esta recién cautivada lectora se había animado a leer porque mis libros son ligeros, de letras grandes. Breves. Y luego, adivino, porque el contenido es humano, intenso, pero también ofrece amables espejos.
Ese testimonio fue para mí un guiño del Amor. Una indulgencia para mis dudas y un aliento para seguir. Si lo que escribo logra que alguien, por primera vez, se enamore de la lectura,vale la pena el esfuerzo.




Muy de acuerdo con lo dicho por la vecina…. Excelente publicación!
Todo esfuerzo siempre vale la pena….. Y más aún si está cargado de amor, pasión y dedicación como pocas personas lo saben hacer…. Y entre esas tú querida Escritora