
Los lemas (dichos o refranes) reúnen capsulitas de la sabiduría espiritual de los Programas de Doce Pasos. Hay tres muy populares que vienen directamente del Libro Grande de los Alcohólicos Anónimos:
Primero lo primero
Vive y deja vivir
Poco a poco se va lejos
Otros se han ido creando y popularizando, con ese desorden indomable del lenguaje que embrolla sabiduría popular con filosofías de autoayuda, hasta el punto que hoy se me hace difícil saber de dónde vienen esos dichos que escucho en el programa y que repito porque me ayudan. Por ejemplo: “En recuperación, suelto la lupa y agarro el espejo” para resaltar el énfasis que ponemos en la auto examinación como fuente de perdón.
“No hay nada tan malo que un torbellino emocional no pueda empeorar” nos recuerda no usar la turbulencia emocional como navegador de las crisis.
“Si se lo entrego a Dios y no lo dejo ir, terminaré patas arriba”. Éste, no lo puedo evitar, me da mucha risa.
Hay otro que me gusta mucho: “La coincidencia es la forma como Dios nos enseña anonimato”. Este lema nos recuerda que en esas reiteraciones de mensajes que aparecen en nuestra vida, suele haber un mensaje del Poder Superior.
El anonimato es, por otra parte, una herramienta de recuperación muy útil. Un reductor de “ego” que con frecuencia se traduce en que hacemos servicio y ayudamos sin esperar reconocimiento. Lo hacemos porque nos fortalece y nos enseña a dejar ir las expectativas pues (¡otro lema!) “Las expectativas son resentimientos premeditados.”
Pues bien, estaba preparando una reseñita para mi próximo post sobre un libro de meditaciones que encontré por “coincidencia” (llamado “Comedores compulsivos somos todos”) cuando me di cuenta de que fue publicado en la colección “Autoayuda y Codependencia” de Hazelden ¡Qué coincidencia! De acuerdo con mi experiencia hay una relación entre codependencia y comer compulsivamente.
Mi teoría es que el control y la comida con frecuencia se desean en la infancia como signos de protección, de modo que es fácil desarrollar patrones compulsivos sobre su uso.
Por ejemplo, una niñita puede ser complaciente y “bien portada” para tratar de controlar las explosiones de ira de su padre alcohólico o, como yo, puede limpiar y cocinar para tener más libre acceso a “picar” y así no solo complacer sino también “medicar” sentimientos de pánico o ira por el sinsentido que a veces me rodeaba.
(Gracias a Marlyn por la aclaratoria con la palabra “lema”)





🙂
Hola tod@s y !feliz domingo dondequiera que estén!
Primero que todo, gracias por los lemas. El del torbellino emocional me encanta para compartirlo con alguien con tendencia al torbellino que conozco. Sin embargo, en este post se da por sentado que el exceso de comida pueda servir para ” “medicar” sentimientos de pánico o ira por el sinsentido que a veces me rodeaba” (te cito). Yo, de niña, había “inventado” la “solución” opuesta: el ayuno. Dejaba de comer. Podía pasar días con muy poco alimento (que siguen siendo mis favoritos, hoy en día). Un vaso de leche recién ordeñada, un trozo de cuajada, una especie de yogurt que hacía mi abuela… Pienso que comer en exceso o en defecto son ambas reacciones a problemas externos. Es decir, no creo que todos seamos comedores compulsivos. Creo que algunos lemas, tienen el defecto “congénito” del twitter, deben ser breves y por lo tanto sobre-simplifican para tener más fuerza… pero pienso que el problema alrededor de la comida es más complejo de lo que los libros de auto-ayuda nos plantean. Y no debemos dejar de ser cuidadosos y seguir investigando al respecto. Más allá de los lemas, digo. Yo quisiera incluir el tema de la comida “en defecto” como complementario de la comida “en exceso” … y tratar de entenderlo globalmente. Mis disculpas por el larguíiiisimo comentario.