¡Hola Maru! No estoy de acuerdo con lo que dices en tu post Integridad, Límites y Consecuencias de que lo que es inaceptable es cultural. Yo creo que una falta de respeto es una falta de respeto donde sea. Gracias por contestarme. (Prefiero permanecer anónima)
Este tema es espinoso, amiga anónima, porque como codependiente tiendo a querer verdades indiscutibles. Esto se llama pensamiento en blanco y negro, pero la vida tiene muchos grados de gris. Te ilustro con una experiencia mía de antes de estar en recuperación.
En una ocasión, estando de novia con Brad, mi esposo quien es estadounidense, tuvimos un malentendido. Yo le pedí unas llaves que él me tenía pero se las pedí tras una discusión por lo que él entendió que estaba chantajeando con dejarlo.
Su suposición no fue muy descabellada porque aunque, en ese momento, yo necesitaba las llaves porque había olvidado las mías en el trabajo, también es cierto que en ese entonces yo usaba con él culpa y manipulación para salirme con la mía. Obviamente, no estaba yo en recuperación cuando eso.
Brad es un hombre generalmente gentil y caballeroso que detesta los conflictos. Además, para alguien de esta región una discusión es un acto muy violento, a diferencia de los venezolanos que nos peleamos sin muchos pretextos. Lo cierto que ese día se ve que Brad estaba hasta la coronilla y se fue fúrico, buscó las llaves y las lanzó al piso frente a mí.
Casi me desmayo. Para mí, eso casi equivalía a una bofetada. El shock en mi cara fue tan gráfico que Brad preocupado recogió las llaves, me pidió que lo disculpara y que, por favor, no me fuera. Le aclaré que le había pedido las llaves solamente porque las necesitaba pero que ahora y después de esa FALTA DE RESPETO (así, con mayúsculas) sí me iba, cosa que hice.
Resulta que compartí mi tribulación con varias amigas. Dos latinas (una argentina y otra colombiana) se horrorizaron como yo. Sin embargo, un par de amigas gringas me preguntaron un poco confundidas “pero por qué te afectó tanto ¿él te golpeo con las llaves?”.
Cuando por fin Brad y yo volvimos a hablar acordamos ir a ver a una terapista de pareja… estadounidense. Misma reacción, la mujer en vez de indignarse, me preguntó como sus compatriotas “pero ¿te golpeó con las llaves?”. Tras mi respuesta me invitó a considerar el incidente como un regalo de intimidad en el que Brad se había permitido mostrar su frustración con autenticidad. Nada sobre la falta de respeto.
Como tengo esa manía de la recolección de evidencia y no entendía la reacción de las gringas, hice un muestreo pidiendo opinión a amigos estadounidenses y latinos y descontextualizando del cuento como si fuera sobre una pareja cualquiera.
Los resultados me sorprendieron. Casi la totalidad de las personas latinas a quienes les pregunté consideraron que tirar las llaves era casi como un golpe. Por su parte los estadounidenses, casi en su totalidad, quisieron que les aclarara si las llaves habían sido lanzadas para golpear. De no ser así, lo consideraban un arranque emocional pero no una falta de respeto. Conste que pregunté a personas de varias edades tanto hombres como mujeres.
Uno de los regalos de ese conflicto fue comprender que lo que para mí es una indiscutible falta de respeto puede entenderse diferente en otra cultura. ¿Significa esto que debo tolerar que se tiren cosas en una discusión? No, en mi opinión. Por eso me tocó explicarle a Brad mi interpretación del asunto y las evidencias recolectadas lo cual lo asombró montones.
Ahora, en recuperación, tengo más herramientas para no asumir que mi interpretación es la única posible pero también más claridad para reconocer y no tolerar o promover violencia de ninguna clase, ni mía ni ajena.



