Decepción y aceptación. El regalo de la perspectiva

Copiado de una pintura al óleo de Franz Marc

A veces, muchas veces, nuestros planes y deseos no se dan y es duro aceptar la decepción que es parte inevitable de la vida. Esto lo llama el Libro Grande la aceptación de la vida en términos de la vida.

A veces, nuestra espiritualidad nos permite ver que muchos regalos vienen envueltos en dolor y que por tanto solamente hay que esperar a que el tiempo deshaga la envoltura y nos deje el regalo.

Yo tengo a mi sobrino Adán que es músico (puedes maravillarte con su talento con unas poquitas piezas que comparte y que puedes ver pulsando aquí) y sé que él conoce desde muy temprano la decepción cuando se le niega una audición que le corresponde por sus méritos, cuando se cae una gira, cuando se beneficia a alguien usando tráfico de influencia, etc.

Hace poco, este sobrino querido experimentó otra desilusión, lo cual me hizo recordar, y querer compartir con él, una fábula que he escuchado en los cuartos de recuperación sobre la aceptación y que, a pesar de su simpleza –o quizás gracias a ella–, me ayuda cuando enfrento lo que todos tenemos que enfrentar: la desilusión y la decepción.

Esta ingenua historia, habla de cómo es imposible saber si una frustración es, en realidad, un regalo. Aquí está:

Hace algún tiempo un hombre vivía con su único hijo criando animales. Un día se encontró con un vecino que le preguntó cómo andaba todo. El hombre contestó:

– La semana pasada se escapó mi único caballo del corral…

– ¡Qué mal! – exclamó el vecino, interrumpiéndolo.

– Realmente no estuvo mal porque mi hijo fue a buscarlo y encontró en la llanura otro caballo que pudo traerse así que ahora tenemos dos caballos.

– ¡Qué bien! – respondió el vecino, entusiasmado.

– En realidad no fue bueno porque mi hijo trató de domesticar al nuevo caballo y se cayó fracturándose una  pierna.

-¡Qué… mal! – murmuró el vecino, ya un poco dudoso.

– En verdad, la fractura fue una bendición porque esa misma semana llegaron reclutando  jóvenes para la guerra y como mi hijo estaba en cama no se lo pudieron llevar…

De Meloddy Beattie me he copiado la frase “Cuando Dios dice  ‘no’ yo digo ‘gracias’”

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Adán
Adán
8 years ago

Entonces… Gracias Dios! y a ti tía por alivianar mis humores :*

Maura
Maura
8 years ago

Gracias Maru, hermoso y especial post. Gracias por mencionar a Adán. Estamos aún recueprándonos, pero cada vez mejor.

Astrid Piñango
Astrid Piñango
8 years ago

Maru:
Qqué bonito recordatorio de aceptación y rendición!!! Querer tener el control de la vida y mantener sostenida una muralla, de no aceptación de la vida tal cual es, tiene un costo elevado de mucha energía emocional y física. Me encantó lo que escribiste.
Gracias!

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