Este es el primero de tres fragmentos de una novelita que escribí con el tema de la codependencia.
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“Mary Ellen era la única profesora atendiendo el seminario como alumna lo cual la ponía en una situación un tanto incómoda. El tono íntimo y confesional de la presentación era, en sí mismo, difícil. ¿Qué tanto podía compartir de su intimidad en la universidad que no se tornara contra ella fuera de la clase?
Ella no era como Grace. Apenas había asistido a unas pocas reuniones de Doce Pasos. No dominaba el lingo y no terminaba de pillar el asunto del anonimato. Las cosas que sabía las había explorado con su amiga venezolana. Otras las había leído en los libros de “autoridades” sobre codependencia: las Melodys (Pía Melody y Melody Beattie; era casi una broma lo de sus nombres), también Robert Burney y Robin Norwood -su favorita- sin duda porque su visión se concentraba más en la adicción al sexo y a las relaciones románticas imposibles.
A Mary Ellen le gustaba verificar que Grace (conocida como María Gracia en Venezuela) era “codependiente de librito”, con todo y su rosario de éxitos académicos y su flamante esposo guapo, decidido y cooperador. Era refrescante saber que las codependientes no tenían que reflejar necesariamente al modelo de la mujer golpeada, epítome de la enfermedad.
Dio un reojo al reloj y decidió iniciar la clase cautelosa:
– Buenas tardes – carraspeó para llamar la atención – Bienvenidos a la nueva sesión de este seminario exploratorio y experimental de postgrado “Para Comprender la Codependencia”. La primera presentación es siempre la más difícil y esa me correspondió a mí.
La clase rio blandamente, un poco renuente.
Mary Ellen duda si profundizar su chistecito para romper el hielo pero recordando su experiencia mañanera desiste ante la muy probable posibilidad de empezar con mal pie.
– Como saben me corresponde presentar los rasgos más característicos de la codependencia, tal como se entiende modernamente.
– Yo creo que soy codependiente -prosigue- Pero estoy en fase de negación así que no lo afirmo con mucha seguridad.
La clase rio con alivio, no porque la broma fuera especialmente buena sino porque liberaba a todos de la responsabilidad sombría de tomar gravemente esta enfermedad que muchos sospechaban era parte de sus dificultades personales. La presentación tendría un toque de humor y cualquier audiencia americana agradece el humor que no ponga su intelecto a prueba.
– Voy a comenzar con varias características que argumentaré con ejemplos y debatiremos al final de mi presentación – continua Mary Ellen.
Con naturalidad como el videobeam fuera un apéndice de su conversación, Mary Ellen pone en marcha las diapositivas de la presentación con la siguiente enumeración:
1) LA CODEPENDENCIA ES UNA ENFERMEDAD.
2) ES UNA ADICCIÓN como el alcoholismo, la drogadicción, las apuestas o el sexo compulsivo. Se trata de la adicción a controlar el sufrimiento usando pensamientos y comportamientos ineficientes, inmaduros y autodestructivos.
Los estudiantes empezaron a tomar notas y Mary Ellen hizo una pausa hasta ganar nuevamente su atención.
3) A diferencia de las anteriores adicciones, la codependencia SE CARACTERIZA POR UNA SUBSTANCIA INTERNA O AUTO-PROVISTA POR EL ADICTO.
– Aquí voy a seguir a la Prof. Pelligrini (formalmente llamaba a Grace por su apellido) y, por brevedad, voy a llamar esta substancia “pensamiento tóxico” – continúa, dando una breve ojeada a su amiga quien la observa con una expresión serena, difícil de descifrar.
4) Así como el alcohol es la substancia para el alcohólico y las apuestas para el jugador compulsivo, la “SUBSTANCIA” de la codependencia son PATRONES DE PENSAMIENTO O COMPORTAMIENTO auto-derrotistas (o sea que no funcionan) tipificados en cinco tipos:
a. NEGACIÓN.
b. BAJA AUTOESTIMA.
c. COMPLACENCIA O SUMISIÓN.
d. CONTROL.
e. EVITACIÓN.
Mary Ellen dudó por un momento en cuanto a hacer una pausa. Estaba segura que el volumen de información que estaba presentando era indigerible pero al mismo tiempo, al tomar a la audiencia por sorpresa, podría escabullirse con menos anécdotas personales. Eso la animó a proseguir.”
(Continuará…)



