
En publicaciones anteriores (Para qué se trabajan los Pasos y “Creer en” Versus “Creer que”) expliqué mi experiencia con el trabajo de los Pasos. Ahora quiero explicar un poco el contenido de lo que se procesa con los 12 Pasos, tal como lo he aprendido.
Recapitulando, los Pasos se proponen librarnos de lo que nos separe del presente. La única manera de “visitar” el pasado o el futuro es a través de los pensamientos en forma de recuerdos o imaginaciones. Es maravilloso si estos son inspirados y positivos, sin embargo, muchas de nuestras dificultades y traumas se vuelven remordimientos y resentimientos, con lo cual, nuestro pensamiento se ancla en un pasado difícil, en tanto que los miedos nos llevan mentalmente a un futuro negativo. Creo que esto se entiende mejor cuando se ilustra.
Supongamos que resiento a un compañero de trabajo. Cada vez que pienso en esta persona me siento rencorosa. Éste es un resentimiento hacia una persona. Entonces digamos que también, frecuentemente, me encuentro frustrada por los precios de las compañías de seguro médico que cobran altas primas. Este resentimiento es hacia el seguro médico como institución. Ejemplo de instituciones son los gobiernos, la educación, los impuestos, la iglesia, etc. Igualmente, puedo sentirme fatal hacia algo pasado que creo que es cierto pero que preferiría que no fuera así. Por ejemplo, que gano peso con facilidad pero que lo pierdo con mucha dificultad. Eso sería, en el contexto de los Pasos, resentir un principio.
Los arrepentimientos y miedos también se aplican a personas, instituciones y principios. Por ejemplo, si maltraté a una persona y cada vez que lo recuerdo se me encoge el alma de la culpa, ése es un arrepentimiento hacia una persona. Si se trata de que -en su momento- no pude decir que no era capaz de hacer un trabajo y creo que el proyecto entero colapsó por mi culpa, se trata de un arrepentimiento hacia una institución. O sea, no siento arrepentimiento hacia una persona en particular sino hacia algo que está instituido por un conjunto de personas.
No pagar los impuestos, mentir en el trabajo, evadir el servicio religioso son arrepentimientos comunes hacia instituciones en mi experiencia trabajando con otros en recuperación. Un arrepentimiento hacia un principio podría ser sufrir por el hecho de que habría aprovechado mi vida mejor si me hubiera centrado en mis objetivos en vez de limitarme por el “qué dirán”: es algo que creo cierto pero que preferiría que fuera diferente.
Ya para terminar, algunos ejemplos de miedos: Tener miedo del jefe y su inestabilidad emocional sería miedo hacia una persona. Tener miedo hacia la medicina capitalista sería miedo hacia una institución. Tener miedo a hablar en público es un miedo a un principio, algo que creo cierto pero preferiría que no fuera así.
En este punto, es importante destacar que los resentimientos, arrepentimientos o miedos no tienen que ser ciertos, lógicos o justificables. Basta con que estén en la mente y consuman parte de nuestra energía y libertad para que califiquen como material para procesar con los Pasos.
La transformación que los Pasos ofrecen- justamente- se encarga de librarnos de las cargas del pasado y el agobio del futuro para permitirnos libertad, un día a la vez, un momento cada vez, en el presente. Y el presente es el espacio en el que más probablemente podamos sentir a Dios.



